La autobiografía del estudiante se
convierte en el pretexto de un relato que pasamos a construir en conjunto en el
aula universitaria de pregrado.
Pensar-se, decir-se,
es-cribir-se una autobiografía. Esto significa que no se pretende ``evaluar``
la eficacia o no de la estrategia, y tampoco la consideración o no de su pertinencia en relación con los
objetivos del curso. La intención, es la convertir la experiencia pedagógica en un pretexto para decir de otra manera lo vivido.
Sabemos asociar el arrastre
de las piedras en quebradas y ríos con el ruido que esta fricción provoca. Este
saber refleja un modo de pensamiento. En occidente aprendemos a buscar y
establecer relaciones entre las cosas,
de esta manera es cómo vamos conociendo. Esta forma cognitiva de funcionar ha
sido altamente exitosa.
Debemos preguntarnos ¿pero
qué cosa sucede con la vida de cada uno
de nosotros? Imposible llegar a predecirnos de esta manera, porque naturalmente,
la única gran certeza que tenemos una vez que nacemos es justamente la de estar
vivos.
Es probable que las causas
principales estén ausentes o las hagamos desaparecer, la cadena que las une
haya sido rota antes de aparecer, la memoria de los eventos luce fragmentada,
simplemente nos quedamos con determinadas parcelas de los mismos.
El objetivo de este trabajo
no es el de evaluar la eficacia o eficiencia de la tarea académica propuesta en el curso académico en
cuestión. Mucho menos es el de evaluar a sus creadores. Este trabajo no
corresponde a una investigación científica.
Se trata también de un
ejercicio ético y estético, de eso que compartimos en el aula de clase. Al
estimular a los alumnos para que realicen la narración de sus vidas, partimos
de lo que somos, de un ejercicio del cuidado de si para abordar después o conjuntamente el estudio del otro.
1.- La invitación a narrar-se, una tarea que se
nos resiste.
Algunos de nuestros alumnos
dan cuenta de lo difícil que les resulta
escribir sobre si, Jorge manifiesta lo siguiente: ``la vida es que no sé cómo empezar este relato, debo confesar lo
sorprendido que me sentí al tener toda una página en blanco dedicada a momentos
vividos y por vivir``.
También está el caso de
Sonia ``es difícil comenzar a escribir
cosas que te han pasado, trata uno de imaginar ese momento para plasmarlo en la
hoja quizás sin lograr transcribir los
sentimientos que también se unen a las
imágenes``…
Surge en algunas personas
cuando le pedimos que escriban sobre si. Contrario a lo que pueda pensarse, no
nos parece ni malo ni bueno, se trata de un derecho natural a mantener la
reserva y como tal lo hemos respetado.
No basta con aprender la
asignatura…debemos decir que tienen razón ante esta desconfianza. La reducción
materialista del alma y una teoría general de la educación, en el centro de las
cuales domina la noción de ``docilidad``.
Nuestro sistema educativo
está lleno del deseo de aplicar la norma. Para que todo esté en orden, Pero
¿quién se ocupa del excluido? Por supuesto, en la mayoría de los casos, se
incorporan a los dispositivos pedagógicos no ya los métodos punitivos o de
castigo, sino sutiles estrategias de encauzamiento de la conducta y del alma.
Pero a pesar de no tener las
palabras justas o solo las medias palabras, a pesar de que algunos no quisieron
aceptar la invitación de narrarse que les hiciéramos, la mayoría de estos
incipientes narradores acometieron con ánimo y resolución la nueva tarea que se
les propuso.
2.- Escribir-se, narrar-se. El tema de la Autobiografía
Comúnmente, entendemos por
autobiografía un ejercicio retrospectivo de un individuo sobre sui vida, donde
se mezclan elementos de la realidad objetiva, subjetiva e intersubjetiva, y
esto es así porque cuando una persona comienza a narrarse, intervienen
elementos de una realidad.
Es un volver a contar, ya
que la vida a la que supuestamente se refiere es, de por sí: una suerte de
construcción narrativa. La vida es siempre, necesariamente, relato: relato que
nos contamos a nosotros mismos.
Esa formación hace parte de
una historia, min historia me es desconocida en gran parte, presiento que soy
la garantía de la multiplicación de la clase obrera. Táchira donde eran peones de
los hacendados cafetaleros alla por los años cuarenta y gran parte de los
cincuenta. Es curioso, pero fue el estudio de la teoría marxista.
Una clase obrera que según
Marx, debe garantizarle al capital su reproducción. Efectivamente comprobé que
mis abuelos eran obreros de las mencionadas haciendas de café y que por un solo
salario trabajaban ellos y sus hijos, incluida mi madre.
El estudio no fue nunca cosa
primordial en esta familia, lo importante era trabajar para todos y en este
sentido los hijos mayores (Mi madre y su hermano) debían sostener a los padres
y a los hermanos más pequeños. Conocen Josefa Gaitán y Juan Martínez. Juan
viene de una familia de la península de paraguanà, Edo. Falcón, hijo de Américo
Martínez y de pilar Sánchez, ambos campesinos del Edo. Falcón que comían y
mantenían a sus hijos con productos del conuco y de los pocos animales que
tenían.
De maría encontramos
inmigración europea y el constante flujo de nuestros hermanos colombianos a las
áreas densamente pobladas de nuestro país, a través de las fronteras vivas
entre Venezuela y Colombia. También pudimos conocer la explotación de los
grandes caficultores o hacendados que como una suerte de señores feudales,
explotaban a sus peones y a sus pisatarios. El paso de la Venezuela rural a la
Venezuela petrolera no supuso mejoría para muchos de los esperanzados
venezolanos.
Son pocas las cosas que
asume con indiferencia o más bien con resignación. En el aula una vez terminado
el tiempo de observación del grupo y del docente. Sentir tanto, reír tanto,
llorar tanto, que ahora la quiero más. Y eso también forma parte de mi
transformación.
3.- Narrar-se para formarse, para volver a nacer.
En todo caso; creemos tener
muchas razones para proponer
nuestros alumnos en nuestros
cursos la elaboración de una autobiografía. Voy a referirme a una de ellas,
evocando las palabras de Nogueira Dobarro - ``Nuestro silencio no es solo
exterior, sino, sobre todo, Interior, donde nace la actitud de acogida,
respecto y reciprocidad, ámbito éste en el que en verdad surge la presencia
firme del otro, con toda su singular dignidad, con nombre propio (…) Todo ser
humano es una lección para otro; un texto abierto a la posibilidad de inventar
nuevas realidades``.
Cuando se deja oir el
deseo de escuchar una historia, diríase
que una facultad que nos pareciera inalienable, la más segura entre las
seguras, nos está siendo retirada: La facultad de intercambiar experiencias.
Una causa de este fenómeno es cayendo
libremente al vacio. Basta echar una mirada a un periódico para
corroborar que ha alcanzado una nueva baja, que tanto la imagen del mundo
exterior como la del ético, sufrieron, de la noche a la mañana.
¿Cómo es posible que
sucediendo tantas cosas en lo externo – se encuentra uno en un vacio de
experiencia? Ya no nos pasa nada, queremos que nos pase? Ahora es la noticia,
que con su demoledora necesidad de actualidad, de lo nuevo, nos ha despojado
del ejercicio de escuchamos a nosotros y a los demás. La información se vende
al mejor postor, se compra, se roba, se inventa. Me da pavor escuchar a algunas personas decir a los alumnos que solo la
bibliografía actualizada merece la pena de ser manejada.
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